Marcelo Pérez, destacado sacerdote católico y defensor de indígenas y campesinos en Chiapas, fue asesinado a balazos tras oficiar una misa. El religioso, beneficiario de medidas cautelares de la CIDH por riesgo a su vida, había denunciado el incremento de la violencia en la región.
Pérez, indígena tsotsil, llevaba dos décadas como sacerdote y era conocido por mediar en conflictos sociales y políticos en Chiapas. Según la Iglesia Católica, «nunca se metió en políticas partidistas» y siempre estuvo comprometido con la justicia y la paz.
La ONU y organismos de derechos humanos exigieron una investigación exhaustiva y transparente sobre el asesinato. La Iglesia Católica pidió al gobierno garantizar la seguridad de los sacerdotes que trabajan en zonas de riesgo.
El cardenal Felipe Arizmendi señaló que el homicidio refleja «el clima de violencia» en Chiapas y México, y criticó la «impunidad» de los grupos armados. Desde 2021, Pérez encabezó marchas y peregrinaciones por la paz en la región.
El gobernador de Chiapas, Rutilio Escandón, condenó el asesinato y aseguró que colaborarán para que «no quede impune». La secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, también garantizó que «no habrá impunidad».
Desde el levantamiento zapatista de 1994, los conflictos en Chiapas se han disparado por motivos políticos, agrarios y religiosos. En los últimos años, la disputa entre cárteles de la droga ha incrementado la violencia en la entidad.