La desaceleración económica podría tener graves consecuencias para el sector minero. Según Augusto Cauti, exviceministro de Minas, la disminución de inversiones en nuevos proyectos y exploraciones podría llevar a la reducción de empleos y salarios.
Cauti advierte que la recesión financiera podría aumentar la conflictividad en el sector minero y agravar las brechas que el Estado debe cerrar.
Por tanto, considera crucial establecer un marco regulatorio estable y predecible para atraer inversiones privadas y mantener la confianza de las empresas mineras a largo plazo.
En este contexto, el Gobierno debería seguir apostando por la inversión privada, especialmente en el sector minero, para enfrentar la crisis financiera y evitar consecuencias negativas en la economía y el empleo.