El ultraconservador José Antonio Kast asumió hoy la presidencia de Chile, en el mayor giro a la derecha desde 1990, tras vencer en diciembre al candidato comunista Jeannette Jara con el 60% de los votos, prometiendo combatir el crimen e ilegalidad migratoria.
El presidente republicano, de 60 años, llega al poder alineado con Donald Trump, luego de romper abruptamente el proceso de transición con el saliente Gabriel Boric por un proyecto de cable submarino entre Chile y China, generando tensiones diplomáticas sin precedentes desde el retorno democrático.
«La rivalidad EE.UU.-China en América Latina pasó de la retórica a la implementación«, advirtió Mariano Machado, analista de la firma Verisk Maplecroft, destacando la expectativa internacional por la orientación geopolítica que adoptará el nuevo gobierno chileno.
Seguridad y migración, ejes de un mandato polarizado
Kast perdió ante Boric en 2021 cuando sus posiciones contra el aborto y el matrimonio igualitario, junto a su defensa del legado del dictador Augusto Pinochet, fueron rechazadas, pero cuatro años después el alza del crimen organizado revirtió esa tendencia electoral.
El nuevo mandatario prometió criminalizar la inmigración ilegal, intensificar deportaciones masivas e instalar «cercas y muros» en las fronteras, además de elogiar las tácticas de seguridad del presidente salvadoreño Nayib Bukele, cuya megacárcel de 40.000 plazas visitó en 2024.
«El tema definitorio del futuro gobierno de Kast es una sensación de emergencia en seguridad«, señaló el analista Gilberto Aranda, de la Universidad de Chile, añadiendo que economía e inmigración también se enmarcan en esa narrativa de declive social.
Primeros 100 días definirán la gobernabilidad del nuevo ejecutivo
Kast gobernará con un Parlamento dividido, lo que obliga al nuevo ejecutivo a negociar sus principales proyectos legislativos, ya que la ruptura del proceso de transición generó señales de tiempos polarizados desde antes de asumir el mando formal.
«Si hay volumen, tracción y dirección clara en los primeros 100 días, el establishment político busca alinearse; si esa claridad no se ve, ocurre lo contrario», advirtió Machado, subrayando que la capacidad de respuesta inicial determinará el curso de los cuatro años de gobierno.
La relación deteriorada con el Congreso desde el inicio podría impactar negativamente el diálogo legislativo posterior, según Aranda, quien advirtió que «se avecinan tiempos muy polarizados» para Chile, en un contexto geopolítico marcado por la disputa entre Washington y Pekín.