Las autoridades sanitarias de San Román intervinieron expendedores de carnes rojas que operan al margen de normativas del Servicio Nacional de Sanidad Agraria del Perú (SENASA) tras detectar uso de mataderos clandestinos. La Subgerencia de Control Sanitario notificó formalmente a comerciantes de mercados Tambopata y San Luis por comprometer la inocuidad alimentaria mediante faenado no autorizado.
La intervención municipal respondió a reportes sobre mataderos que operan sin supervisión veterinaria ni certificación sanitaria obligatoria según establece el Servicio Nacional de Sanidad Agraria. Los comerciantes estarían vulnerando sistemáticamente normativas que exigen sacrificio animal exclusivamente en centros autorizados para garantizar productos aptos para consumo humano.
Los funcionarios municipales verificaron cumplimiento de medidas básicas de salubridad incluyendo uso de mandil, limpieza de espacios comerciales y conservación adecuada de productos. La inspección arrojó un hallazgo preocupante: decomisaron un hígado con quiste hidatídico en mercado San Luis al no reunir condiciones para comercialización destinada al consumo.
El decomiso evidencia riesgos sanitarios del faenado clandestino donde la ausencia de control veterinario impide detectar enfermedades parasitarias y zoonóticas transmisibles. Las autoridades documentaron que varios comerciantes carecían de certificaciones sanitarias obligatorias exponiendo a la población a afecciones derivadas del consumo de carnes sin inspección profesional.
Fermín Castillo Sumarai, jefe del Departamento de Zoonosis municipal, enfatizó que los mataderos no autorizados constituyen amenaza seria para la salud pública regional. «Las carnes que provienen de estos lugares no cuentan con certificación ni supervisión veterinaria, lo cual atenta contra la seguridad alimentaria», declaró el funcionario.
Los comerciantes notificados deberán acreditar próximamente que sus productos provienen de mataderos autorizados por Senasa, caso contrario enfrentarán sanciones administrativas. La autoridad municipal recordó su deber de proteger la salud ciudadana mediante fiscalización rigurosa de expendios alimentarios que cumplan estándares sanitarios establecidos en normativas nacionales vigentes.