Un niño deportista de 10 años enfrenta la posibilidad de no regresar a las canchas después de ser atropellado por una cúster de la línea 18 en Juliaca. El menor, identificado como P.E.A.Y., relató que intentaba abordar la micro cuando la cobradora lo empujó, haciéndolo caer y siendo arrollado por la combi. Alarmantemente, el vehículo se dio a la fuga tras el accidente.
Con lágrimas en los ojos, el niño de 10 años compartió su difícil situación: «He perdido la movilidad de mi pierna, y no sé cuándo podré volver a jugar fútbol, ya que la cúster me rompió varios ligamentos del tobillo derecho, y lejos de ayudarme, me abandonó en el lugar».
El niño hace un llamado a los propietarios del vehículo de la línea 18 para que asuman la responsabilidad de sus actos y exige que las autoridades apliquen sanciones severas. Destacó que muchos niños corren el riesgo de ser atropellados por estas líneas de transporte.
El padre de P.E.A.Y., Froilán Adco Quispe, denunció que la línea 18, lejos de admitir su culpa, lo trató con malcriadez y prepotencia, negando los hechos. Sin embargo, existen varios testigos del accidente que respaldan la versión del niño y su padre.
Froilán Adco Quispe expresó su indignación por la falta de responsabilidad de estas empresas que, después de un accidente con un niño, niegan su implicación a pesar de las pruebas y los testigos. Solicita justicia y enfatiza que su hijo, antes un destacado deportista, ahora está traumatizado por lo sucedido.