Puno vive un momento crítico porque desde 2021 carece de un Plan de Desarrollo Concertado (PDC), este documento es fundamental para ordenar la ciudad y su ausencia provoca un desorden que afecta la vida cotidiana de miles de habitantes que ahora enfrentan incertidumbre en el futuro de su ciudad.
Un Plan de Desarrollo Concertado (PDC) representa una visión clara del progreso a corto, mediano y largo plazo, este instrumento permite proyectar el crecimiento de Puno en los próximos diez o veinte años y sirve como hoja de ruta para todas las decisiones municipales.
Actualmente, la provincia de Puno no cuenta con una visión de desarrollo ni con proyectos estratégicos que marquen el camino para alcanzar metas claras, esta falta de planificación genera un crecimiento desordenado y deja fuera la participación de la ciudadanía en la toma de decisiones.
La administración municipal anterior tenía la responsabilidad de actualizar este plan desde 2022, era necesario revisar si se cumplieron los objetivos planteados hasta 2021 y evaluar los proyectos ejecutados, sin embargo, no se avanzó en este proceso clave para la ciudad.
La gestión actual recibió el municipio sin este instrumento esencial, el abogado Modesto Vilca Cruz señala que no se observa interés por parte de las autoridades actuales para impulsar la elaboración del plan, lo que agrava la situación de desorden en la ciudad.
El Centro de Planificación Nacional, conocido como CEPLAN, estableció que todos los municipios debían presentar su plan antes del 15 de diciembre de 2024, sin embargo, Puno no cumplió con este plazo y sigue sin presentar el documento requerido.
Uno de los problemas más graves del sistema es que no existen sanciones para quienes no cumplen con la obligación de tener un plan, aunque la norma exige su elaboración, la falta de consecuencias fomenta la inacción de las autoridades locales.
La ausencia de este plan afecta directamente a los presupuestos participativos, los proyectos que se priorizan no están articulados con una visión de largo plazo, esto genera un completo desorden en la inversión pública y dificulta el desarrollo sostenible de la ciudad.
El profesional dijo que el desorden se refleja en las calles, vías como Lampa y avenidas como El Sol o Bolívar muestran veredas invadidas por comerciantes y dueños de tiendas, lo que complica el tránsito peatonal y vehicular en zonas clave de la ciudad.
Los paraderos de transporte público tampoco están organizados, la congestión y la multiplicidad de rutas en el centro de la ciudad son problemas que persisten y afectan la movilidad diaria de los puneños.
Vilca Cruz explica que los nombramientos en el gobierno local y regional muchas veces responden a intereses políticos, esto deja de lado la experiencia técnica necesaria para una gestión eficiente y contribuye al desorden institucional.
La visión de convertir a Puno en un destino turístico principal hasta 2021 no se concretó, las gestiones anteriores no impulsaron proyectos articulados para alcanzar esta meta, lo que ha frenado el desarrollo económico y social de la ciudad.
Para cambiar este panorama, es urgente elaborar un nuevo Plan de Desarrollo Concertado (PDC), además, se necesita actualizar el Plan de Desarrollo Urbano para ordenar el crecimiento y mejorar la calidad de vida de los habitantes.
Finalmente, indicó que estos instrumentos de planificación deben construirse con la participación de toda la comunidad, solo con el compromiso de dirigentes, profesionales y ciudadanos se podrá definir una visión compartida y encontrar soluciones a los problemas que enfrenta Puno.